miércoles, 23 de mayo de 2012

Solitude




¿Qué es esa sensación tan rara que tengo, qué es? 
que me abruma y desespera.
que me harta.
que no hay para dónde ir.
que no importa.
que da igual.
que me fastidia y fastidio.


Este ha de ser ese momento, el del golpe frío de cara a la realidad, el de ver que las cosas que se dan por sentado son sólo retazos de la vida cotidiana desgastada, la misma vida diaria de todos desde siempre; de rutina sobrescrita, de "nada nuevo bajo el sol". 

Odio cumplir años.

mw

jueves, 17 de mayo de 2012

Desestimar, definición.

Mayo

Hoy, ya harta, por fin le di espacio a una serie de ideas que han estado vagando en mi cabeza desde hace días. "Harta", lo digo así porque el tema que estoy a punto de plantear me fastidia sobremanera.

Antes, a manera de preámbulo, señalaré las posibles causas que según yo han hecho que esto me incomode hasta llegar al punto de tener que escribirlo aquí. Creo que aunque 23 años pueden no ser gran cosa, estoy a pocos días de cumplirlos y me parece que no son en vano, que de algo habrá servido (o debe haber servido) todo lo que me ha pasado en, al menos, los últimos 5 años, como para intentar hablar de esto de manera apropiada; aunque a decir verdad, se acerca más a algo así como una queja que a un punto de vista objetivo. Bueno, la edad no tiene qué ver con el grado de "madurez" de alguien, mas sí lo que ha vivido, la experiencia, que para ciertas cosas en la vida representa más intensidad que cantidad.

Aproximadamente hace 2 años tuve que irme a vivir a otro país, más exactamente, a la ciudad que es en sí misma la definición de "cosmopolita", la que llaman "la gran manzana". En realidad sí es tan fantástica como dicen, incluso a veces tengo la sensación de que la hubiera alucinado y etc., en fin; ahí, en medio de semejante contraste cultural y demás, ahí, quizás por el mismo hecho de ser todos diferentes, todos eran iguales; esta paradoja tiene en verdad mucho sentido (no, no es parte de una canción de arjona), es real y sucede, sucede porque al ser todos diferentes, el trato "debe" ser igual para con todos, está en juego la percepción de la discriminación, y quien lo pase por alto corre el riesgo de "atenerse a las consecuencias". Ahora, ¿por qué hago mención de esto? Pues dije que estuve casi 2 años lejos y quizás me malacostumbré un poco a esa novelería de, al menos a simple vista, el dichoso trato igualitario, etc. Esto viene a que llevo unos cuantos meses de vuelta, he estado en contacto con gente de distinto tipo (no tanto como hubiera deseado, pero en fin), he visto y he sido parte de situaciones de diversa índole.

Debo aclarar que extrañé tanto mi vida aquí que estoy feliz de haber regresado; pero, creo que el haber "ampliado" mi mente en cuando a vida y cultura en otro lugar contribuyó a que ahora, con marcada incomodidad, note algo que al parecer antes no veía, quizás porque estaba acostumbrada a ello o simplemente porque no me daba cuenta; ahora me es tan evidente y ha pasado con tanta frecuencia últimamente que ya es imposible que lo pase por alto y ha llegado al punto de perturbarme.

Yo sé que todos o lo hemos hecho o nos lo han hecho, pero todos, todos, alguna vez hemos sido parte de una escena en la que se margina o "se le encama tonteras" a alguien, hemos estado ya siendo "el encamador" o ya siendo "el marginado". ¿qué es lo que me jode tanto? La tan despreocupada y ligera manera en que la gente desestima a la gente. ¿de dónde les nace la idea de que tienen facultad para hacerlo?



Cuando el caso se da, supongo que al hacedor le ha de infundir una sensación reconfortante, en cierto grado lo debe satisfacer, por enfermizo que se lea; es que creo que el actuar así y llegar a "salirse con la suya" le ha de provocar un sentimiento de "superioridad", de seguridad, en quién sucede esto sino en alguien que, comportándose de tal modo deja entrever en sí su necesidad de "hacer sentir menos" a otros para lograr "sentirse más" él; misma necesidad que no existiría de no ser alguien con temores y complejos de inferioridad constantes y marcados, es decir, que de esta manera compensa lo que siente falto en él, como una especie de proyección de su interior en la humillación que inflige en otros. No hablo del marginado porque no hay motivos válidos para justificar que uno pisotee a otro y que otro se deje pisotear.

Quizás soy yo, exagerada. Quizás, porque incluso el saludar y que no me contesten el saludo me inquieta, bueno, me molesta. Es mala educación. El preguntar, y ser ignorada o rápidamente "despachada" con monosílabos o frases sueltas. A quién no le molesta eso. Yo no lo hago, siento que es una grosería. Lo es. Pero ¿por qué existen otros que no piensan así, que ni se les pasa por la cabeza?

Siempre que sucede esto, que lo veo pasar en frente de mí, o que para desgracia me pasa a mí (y me ha pasado en varias ocasiones recientemente), respiro hondo y pienso, lo mejor es hacerse el loco, dejarlo pasar, guardar la compostura. Y no hago nada. Pero caigo en algo que es igual o peor que lo que ellos hacen. Pienso. Tengo pensamientos crueles, llego a pensar cosas como "qué más da, si son unos pobres diablos", incluso, creo que llego a "sentir pena", "lástima", llego a pensar que "les tengo pena". Eso está mal, al final actúo igual de mal porque yo… quién dice que estoy en condiciones de tenerle pena a un man o una man random, hacerlo/a menos con mis ideas, quién? ...Si a mí lo que me jode es lo livianos que somos para desestimar a la gente.

mw

viernes, 11 de mayo de 2012

PA LO QUE HEMOS QUEDAO: GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.

PA LO QUE HEMOS QUEDAO: GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ. Escritor colombiano nacido...:

"El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo."

 GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.
Escritor colombiano nacido en 1927

domingo, 22 de abril de 2012

a Warm Gun




"She is not a girl who misses much...
              
   durudurududu...
                                                          
                                                                         oh yeah!"

martes, 17 de abril de 2012

Chau número tres


en la playa


Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.


Mario Benedetti