Mayo
Hoy, ya harta, por fin
le di espacio a una serie de ideas que han estado vagando en mi cabeza desde
hace días. "Harta", lo digo así porque el tema que estoy a punto de
plantear me fastidia sobremanera.
Antes, a manera de
preámbulo, señalaré las posibles causas que según yo han hecho que esto me
incomode hasta llegar al punto de tener que escribirlo aquí. Creo que aunque 23
años pueden no ser gran cosa, estoy a pocos días de cumplirlos y me parece que
no son en vano, que de algo habrá servido (o debe haber servido) todo lo que me
ha pasado en, al menos, los últimos 5 años, como para intentar hablar de esto
de manera apropiada; aunque a decir verdad, se acerca más a algo así como una queja
que a un punto de vista objetivo. Bueno, la edad no tiene qué ver con el grado
de "madurez" de alguien, mas sí lo que ha vivido, la
experiencia, que para ciertas cosas en la vida representa más intensidad
que cantidad.
Aproximadamente hace 2 años tuve que irme a vivir a otro
país, más exactamente, a la ciudad que es en sí misma la definición de "cosmopolita",
la que llaman "la gran manzana". En realidad sí es tan fantástica
como dicen, incluso a veces tengo la sensación de que la hubiera alucinado y
etc., en fin; ahí, en medio de semejante contraste cultural y demás, ahí,
quizás por el mismo hecho de ser todos diferentes, todos eran iguales;
esta paradoja tiene en verdad mucho sentido (no, no es parte de una canción de
arjona), es real y sucede, sucede porque al ser todos diferentes, el
trato "debe" ser igual para con todos, está en juego la
percepción de la discriminación, y quien lo pase por alto corre el riesgo de
"atenerse a las consecuencias". Ahora, ¿por qué hago mención de esto?
Pues dije que estuve casi 2 años lejos y quizás me malacostumbré un poco a esa
novelería de, al menos a simple vista, el dichoso trato igualitario, etc. Esto
viene a que llevo unos cuantos meses de vuelta, he estado en contacto con gente
de distinto tipo (no tanto como hubiera deseado, pero en fin), he visto y he
sido parte de situaciones de diversa índole.
Debo aclarar que
extrañé tanto mi vida aquí que estoy feliz de haber regresado; pero,
creo que el haber "ampliado" mi mente en cuando a vida y cultura en
otro lugar contribuyó a que ahora, con marcada incomodidad, note algo que al
parecer antes no veía, quizás porque estaba acostumbrada a ello o simplemente
porque no me daba cuenta; ahora me es tan evidente y ha pasado con tanta
frecuencia últimamente que ya es imposible que lo pase por alto y ha llegado al
punto de perturbarme.
Yo sé que todos
o lo hemos hecho o nos lo han hecho, pero todos, todos, alguna vez hemos sido
parte de una escena en la que se margina o "se le encama tonteras"
a alguien, hemos estado ya siendo "el encamador" o ya siendo
"el marginado". ¿qué es lo que me jode tanto? La tan
despreocupada y ligera manera en que la gente desestima a la gente. ¿de
dónde les nace la idea de que tienen facultad para hacerlo?

Cuando el caso se da, supongo que al
hacedor le ha de infundir una sensación reconfortante, en cierto grado lo debe
satisfacer, por enfermizo que se lea; es que creo que el actuar así y llegar a
"salirse con la suya" le ha de provocar un sentimiento de
"superioridad", de seguridad, en quién sucede esto sino en alguien
que, comportándose de tal modo deja entrever en sí su necesidad de "hacer sentir
menos" a otros para lograr "sentirse más" él; misma
necesidad que no existiría de no ser alguien con temores y complejos de
inferioridad constantes y marcados, es decir, que de esta manera compensa lo
que siente falto en él, como una especie de proyección de su interior en la
humillación que inflige en otros. No hablo del marginado porque no hay motivos válidos para justificar que uno pisotee a otro y que otro se deje pisotear.
Quizás soy yo,
exagerada. Quizás, porque incluso el saludar y que no me contesten el saludo me
inquieta, bueno, me molesta. Es mala educación. El preguntar, y ser ignorada o
rápidamente "despachada" con monosílabos o frases sueltas. A quién no
le molesta eso. Yo no lo hago, siento que es una grosería. Lo es. Pero ¿por qué
existen otros que no piensan así, que ni se les pasa por la cabeza?
Siempre que sucede esto,
que lo veo pasar en frente de mí, o que para desgracia me pasa a mí (y me ha
pasado en varias ocasiones recientemente), respiro hondo y pienso, lo mejor es hacerse
el loco, dejarlo pasar, guardar la compostura. Y no hago nada. Pero caigo
en algo que es igual o peor que lo que ellos hacen. Pienso. Tengo
pensamientos crueles, llego a pensar cosas como "qué más da, si son unos
pobres diablos", incluso, creo que llego a "sentir pena",
"lástima", llego a pensar que "les tengo pena". Eso está
mal, al final actúo igual de mal porque yo… quién dice que estoy en condiciones
de tenerle pena a un man o una man random, hacerlo/a menos con mis ideas,
quién? ...Si a mí lo que me jode es lo livianos que somos para desestimar a la
gente.
mw